sábado, octubre 17, 2026

Discurso del Dr. Gabino Fraga, Presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos, 1969)

DISCURSO DEL DOCTOR GABINO FRAGA, PRESIDENTE DE LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS, PRONUNCIADO EN LA PRIMERA SESION PLENARIA CELEBRADA EL 8 DE NOVIEMBRE

DE 1969

Doc. 26 – 8 de noviembre de 1969

Quiero iniciar estas palabras con la expresión del reconocimiento de la Comisión de Derechos Humanos, que me honro en presidir, por habérsele invitado a actuar cerca de la Conferencia Especializada con el carácter que institucionalmente le corresponde, como asesora de la Organización en materia de derechos humanos. Deseo también expresar nuestro rendido agradecimiento al ilustrado Gobierno de este país por la invitación que se sirvió hacernos para que realizáramos en esta noble ciudad nuestro 22° período de sesiones.

Es bien conocido todo el largo proceso que ha llegado hasta el momento actual en que esta Conferencia se ha reunido precisamente para considerar el Proyecto formulado y que en nuestro concepto contiene las más avanzadas corrientes del pensamiento jurídico contemporáneo en materia de derechos humanos.

La primera cuestión que tuvo que resolver la Organización de Estados Americanos fue la de si, existiendo unos pactos ya aprobados en diciembre de 1966 sobre derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, y el Protocolo Facultativo a los dos primeros, era pertinente la aprobación de un convenio regional interamericano, sobre esos mismos derechos.

Las razones que la indujeron a considerar procedente la celebración de una Convención regional, consistieron, como es de franca evidencia, en que las naciones americanas, según todos lo sabemos, poseen mayor similitud en sus tradiciones culturales en el grado de desarrollo de la mayoría y en que tiene instituciones jurídicas y políticas homogéneas que permiten establecer principios comunes, que corresponden a esas tradiciones, y que hace más factible su aplicación. No escapará a la sabiduría de los delegados aquí reunidos, que las dificultades se multiplicarían si la Convención estuviera dirigida a países de régimen totalitario y a países de régimen democrático, tal como entre nosotros entendemos esas expresiones.

Cumpliendo con las determinaciones de la Segunda Conferencia Interamericana Extraordinaria celebrada en Río de Janeiro que encontró ya formulados el proyecto del Consejo Interamericano de Jurisconsultos y los presentados por los Gobiernos de Chile y Uruguay, se enviaron dichos proyectos al Consejo de la Organización, a fin de que oyendo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, introdujera en el Proyecto original las enmiendas que juzgara necesarias para actualizarlo y completarlo

Lo anterior revela que el Órgano Supremo de la Organización, a pesar de que amplió las facultades de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, tratando de dar mayor efectividad a la obligación que imponía la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, tomó la determinación de suprimir cualquier duda de su obligatoriedad, y dejar de una vez por todas sentado el carácter jurídico con que los principios de esa Declaración deben ser considerados por los Estados americanos. La Comisión Interamericana a la que fueron sometidos los proyectos de que se ha venido hablando, hizo un estudio minucioso de ellos en varios períodos de sesiones hasta devolver el proyecto que ustedes van a considerar.

En este proyecto se han consignado los derechos humanos cuya protección es más urgente y se prevé la inclusión progresiva de otros en el régimen de protección, tan pronto como se estime que los Estados americanos están preparados para aceptar las obligaciones correspondientes a la protección de esos derechos.

La Comisión, como creemos que también lo hará hoy la Conferencia, se guió por las enseñanzas tan claramente reveladoras de las últimas guerras mundiales, acerca de la estrecha interdependencia que existe entre la paz y los derechos humanos. Todos sabemos que la negación de esos derechos engendra violencia y que la violencia en cualquier parte es un peligro para la paz en el mundo.

Como ustedes señores delegados, con su reconocida ilustración estudiarán y adoptarán las medidas más pertinentes, sería un abuso de nuestra parte cansar su atención en el detalle del Proyecto de Convención, y sólo me resta ofrecerles la experiencia que en sus años de vida ha adquirido la Comisión.

Muchas gracias.

Ver también

Declaración de la Delegación Argentina (Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos, 1969)

DECLARACIÓN DE LA DELEGACIÓN ARGENTINA PARA SER INCLUIDA EN EL ACTA FINAL DE LA CONFERENCIA …

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