DECLARACIÓN DE LA DELEGACION DEL BRASIL
Doc. 32 – 10 de noviembre de 1969
(Formulada en la primera sesión de la Comisión 1 celebrada el 10 de noviembre de 1969)
El Gobierno del Brasil participa de la Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos movido por su fidelidad al principio de respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales consagradas en las Cartas de las Naciones Unidas y de la Organización de los Estados Americanos.
El mismo principio fue desarrollado por la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, aprobada por el voto brasileño, como una aspiración de todos los pueblos y gobiernos de este continente.
Es oportuno recordar que en 1948 tocó a la Delegación del Brasil, formalizar durante la Conferencia de Bogotá la propuesta de creación de una Corte para la protección de los derechos humanos en las Américas.
Dicha proposición fue incorporada al proyecto de convención elaborado por el Consejo Interamericano de Jurisconsultos, en su reunión de Santiago en 1959, y finalmente llega ahora a la consideración de esta Conferencia, como parte del proyecto revisado, preparado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y aprobado por el Consejo de la Organización. Sin embargo, persistimos en la convicción de que el establecimiento de tal Corte solamente se justifica si os aprobado por la gran mayoría de los Estados Americanos.
En el curso de los 21 años consumidos por la gestación del importante instrumento destinado a nacer en el suelo generoso de Costa Rica, el Brasil ha tomado otras iniciativas para abreviar la conclusión de la convención sobre derechos humamos. Así fue que la Resolución XXIV de la Segunda Conferencia Interamericana extraordinaria, realizada en Río de Janeiro en 1965 y por la cual se deliberó proceder a la revisión del proyecto de Santiago y convocar esta conferencia diplomática, resultó de una proposición brasileña, apoyada por las demás delegaciones.
Por otro lado, juristas brasileños han dado su colaboración para resolver los complejos problemas resultantes de la necesidad de conciliar la protección internacional de los derechos humanos con los deberes del Estado moderno, entre los cuales figura la preservación de la democracia y del orden interno contra los que pretenden transformar la violencia y el crimen en instrumentos de acción política.
En verdad, uno de los desafíos que afrontan las generaciones actuales es elegir las fórmulas más apropiadas a la armonización de la libertad con la autoridad, de manera que sea posible alcanzar las reformas reclamadas por las nuevas circunstancias de la era nuclear espacial sin sacrificar las conquistas espirituales de nuestra civilización y las prerrogativas inmanentes al ser humano.
Es con tal espíritu que la Delegación del Brasil se propone participar en la labor colectiva de perfeccionamiento técnico del proyecto de convención que nos sirve de instrumento de trabajo. Creemos que esta conferencia pasará a la historia del sistema interamericano como una de las más importantes para el futuro del hemisferio. El desarrollo económico es inseparable del social, del político y del jurídico, lo que requiere de los medios de integración y cooperación regional que no olviden la naturaleza global de estas metas.
Las observaciones y enmiendas ofrecidas por la Delegación del Brasil no representan la posición final de su Gobierno, ni entrañan compromisos definitivos. Tratándose de un instrumento sujeto a ratificación, es obvio que mi país se reserva la facultad de tomar sus decisiones después de conocer el conjunto de la convención que sea aprobada.
Aprovechamos esta oportunidad para saludar a todas las delegaciones y observadores representados en la Conferencia y en particular al Gobierno y al pueblo de Costa Rica, que nos han recibido con tanta hidalguía.