El decano del cuerpo diplomático es el jefe de misión que encabeza, por su precedencia, al conjunto de los agentes diplomáticos acreditados ante un Estado. Por lo general es el jefe de misión de la clase más alta que asumió antes sus funciones, según el orden del artículo 16.1 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 (véase Precedencia diplomática). La Convención no menciona al decano, pero su artículo 16.3 deja a salvo los usos que acepte el Estado receptor respecto de la precedencia del representante de la Santa Sede, de modo que en los Estados que admiten esa precedencia el nuncio apostólico encabeza el cuerpo diplomático. El decano actúa como portavoz del cuerpo diplomático en los actos oficiales y como intermediario entre el gobierno y los jefes de misión en asuntos de interés común. Cuando está ausente, la función recae en quien le sigue en precedencia, que en ocasiones recibe el nombre de subdecano. Los cónsules de una misma ciudad tienen también un decano del cuerpo consular.
Funciones en la práctica
El ceremonial diplomático argentino de 1904 otorgaba al decano el puesto de honor en los banquetes que el presidente ofrecía al cuerpo diplomático (artículo 19), lo contaba entre quienes podían comunicar al ministro de Relaciones Exteriores la muerte de un representante extranjero (artículo 21) y le asignaba el segundo cordón en sus funerales (artículo 22). El 29 de abril de 1932, el ministro Carlos Saavedra Lamas comunicó la muerte del ex presidente José F. Uriburu al nuncio Felipe Cortesi, «Decano del Cuerpo Diplomático Extranjero», «rogándole quiera poner lo que antecede en conocimiento de los Señores Miembros del Cuerpo Diplomático Extranjero aquí acreditado». La Memoria de 1976 nombra con el mismo carácter al nuncio Pío Laghi. El decano era también el destinatario de las comunicaciones dirigidas al cuerpo en su conjunto. En septiembre de 1880, durante la guerra del Pacífico, el almirante chileno Galvarino Riveros notificó al decano del cuerpo diplomático de Lima, «como un acto de consideración al Honorable Cuerpo Diplomático y en salvaguardia de los intereses neutrales», que bombardearía Chorrillos, Ancón y Chancay si el Perú no entregaba dos buques, y le rogó transmitirlo a sus colegas. Los ministros de El Salvador, la Argentina —José E. Uriburu—, Francia, los Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania e Italia y los encargados de negocios del Brasil y de España respondieron con una nota colectiva: sostuvieron que el bombardeo de lugares abiertos y no defendidos era contrario a los usos de la guerra y formularon reservas sobre los bienes de los neutrales. El almirante mantuvo la medida, que se llevó a cabo.
Antigüedad, ausencia y subdecanato
Según el informe de la Legación argentina en el Uruguay incluido en la Memoria de 1878, cuando se ausentó con licencia el ministro plenipotenciario del Brasil, barón d’Andrada, «que era por su gerarquía el Decano del Cuerpo Diplomático», el puesto correspondió al representante argentino, Jacinto Villegas, por ser el más antiguo de los encargados de negocios, clase a la que pertenecían los demás jefes de las legaciones extranjeras en Montevideo; en ese carácter presidió el cuerpo en un acto oficial. En Lima, en 1899, el delegado apostólico Pedro Gasparri, decano del cuerpo diplomático, había recibido instrucciones de abstenerse de relaciones oficiales con el representante del rey de Italia, y pidió que, para las convocatorias que debían hacerse en la residencia de la delegación apostólica, el subdecano se dirigiera al agente diplomático italiano. El gobierno argentino autorizó a su ministro a observar ese procedimiento «en su carácter de sub-decano», por tratarse de una situación general en los países donde había representantes de ambos poderes. El criterio de antigüedad rige también para el cuerpo consular: en 1878 algunos cónsules eligieron decano al cónsul general del Brasil, pero el cónsul general de Bolivia, Adolfo E. Carranza, invocó la práctica según la cual el decano del cuerpo diplomático y el del consular es «el mas antiguo en sus funciones». El gobierno siguió reconociéndolo como decano, por ser el más antiguo de los cónsules de igual categoría (su exequátur databa de diciembre de 1868). Aclaró que esa resolución se aplicaba solo a las relaciones de las autoridades argentinas con el cuerpo consular, sin desconocer la facultad de los cónsules de designar a quien los presidiera en los actos en que no interviniera el gobierno.
Fuentes
- Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, 18 de abril de 1961, 500 UNTS 95, según el texto reproducido en dipublico.org: art. 16.
- Memoria de Relaciones Exteriores y Culto presentada al Honorable Congreso Nacional correspondiente al año 1904–1905, Buenos Aires, Taller Tipográfico de la Penitenciaría Nacional, 1905 (portada PDF 1), pp. 85–93 (PDF 97–105): decreto de 21 de diciembre de 1904, «Ceremonial diplomático».
- Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memoria presentada al Honorable Congreso Nacional correspondiente al período 20 de febrero al 30 de abril de 1932, Buenos Aires, 1932 (portada PDF 1), p. 28 (PDF 24).
- Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memoria año 1976 (portada PDF 1), p. 256 (PDF 126).
- Memoria del Ministerio de Relaciones Esteriores presentada al Honorable Congreso Nacional en 1880, Buenos Aires, Imprenta de «La República», 1880 (portada PDF 1; ejemplar catalogado como memoriamrec_1881_primera_parte_optimizado.pdf), pp. [221]–224 (PDF 209–212): «Nota y documentos sobre la notificación del almirante chileno al cuerpo diplomático estrangero residente en Lima».
- Memoria del Ministerio de Relaciones Esteriores presentada al Congreso Nacional en el año 1878, Buenos Aires, 1878 (portada PDF 1), pp. 482–483 (PDF 455–456): informe de la Legación argentina en el Uruguay, firmado por Jacinto Villegas.
- Memoria de Relaciones Exteriores y Culto 1899–1900 (portada PDF 1), p. 129 (PDF 154): informe de la Legación argentina en el Perú.
- Memoria del Ministerio de Relaciones Esteriores presentada al Congreso Nacional en el año 1879, tomo II, Buenos Aires, Imprenta de La Nación, 1879 (portada PDF 1), pp. 319–322 (PDF 304–307): «Notas cambiadas con motivo del nombramiento de decano del cuerpo consular estrangero».