Histórico discurso del papa ante la Asamblea General de la ONU
El pontífice católico abogó por el fin de las armas nucleares y de los privilegios en organizaciones internacionales, defendió el «derecho del ambiente» y recordó los conflictos aún abiertos en el mundo.
El papa Francisco pidió este viernes (25.09.2015) ante la Asamblea General de Naciones Unidas «un mundo sin armas nucleares» y criticó los privilegios de determinados países en las organizaciones internacionales. «Una ética y un derecho basados en la amenaza de destrucción mutua -y posiblemente de toda la humanidad- son contradictorios y constituyen un fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas, que pasarían a ser ‘Naciones Unidas por el miedo y la desconfianza'», dijo el pontífice católico ante 150 líderes mundiales, que a partir de esta jornada participan en la Cumbre del Desarrollo Sostenible.
«Hay que empeñarse en un mundo sin armas nucleares, aplicando plenamente el Tratado de no proliferación, en la letra y en el espíritu, hacia una total prohibición de estos instrumentos», pidió Francisco, y alabó sin citarlo el compromiso alcanzado con Irán como prueba del diálogo para solucionar conflictos.
El pontífice habló también del «odio y la locura» que sufren en Oriente Medio, el norte de África y otros países los cristianos y otros grupos culturales o étnicos. El Papa recordó los conflictos actuales de Ucrania, Siria, Irak, Libia, Sudán del Sur y en la región de los Grandes Lagos. Y mencionó también el narcotráfico como «guerra asumida y pobremente combatida» y que lleva a una corrupción que genera «una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de las instituciones».
No más países privilegiados
Ante el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, Francisco dijo claramente que hay que acabar con el privilegio del que gozan los cinco miembros permanentes de su Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos, Rusia, Francia y el Reino Unido). Debe ser el final también para los privilegios «en los organismos financieros internacionales y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas», agregó. Esos organismos, dijo Francisco, «han de velar por el desarrollo sostenible de los países y la no sumisión asfixiante de estos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia».
Francisco instó a que en la próxima Conferencia de París sobre Cambio Climático, a fines de año, se alcance acuerdos «fundamentales y eficaces» y habló del concepto del «derecho del medio ambiente» porque, aseguró, «cualquier daño al ambiente (…) es un daño a la humanidad».
EAL (efe, dpa)
