miércoles, septiembre 20, 2017
 
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Un soldado húngaro patrulla la valla fronteriza en la estación de Tompa, el 6 de abril. ATTILA KISBENEDEK AFP
Un soldado húngaro patrulla la valla fronteriza en la estación de Tompa, el 6 de abril. ATTILA KISBENEDEK AFP

La ONU avisa a Hungría de que es ilegal la detención sistemática de asilados

La ONU avisa a Hungría de que es ilegal la detención sistemática de asilados

La ONU, seriamente preocupada por la agresiva política migratoria de Hungría, ha pedido a los Estados miembros de la UE que no envíen de vuelta allí a ningún solicitante de asilo. Hungría, advierte, ya no es un país seguro para los refugiados. Desde el pasado 28 de marzo, cuando entró en vigor una nueva regulación, las autoridades húngaras detienen de manera sistemática a todo aquel que entre de forma irregular en el país y no pueda ser automáticamente expulsado. Y esto incluye a los demandantes de asilo, que son encerrados en la frontera en centros de detención construidos con contenedores de transporte, y que deben permanecer en estos penosos lugares, rodeados de vallas de alambre, todo el tiempo que dura su procedimiento de asilo.

El Alto Comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi, ha pedido este lunes a los países de la Unión Europea que suspendan temporalmente con Hungría el llamado mecanismo de Dublín —basado en los acuerdos firmados en la capital irlandesa en 1990—, que permite a los Estados miembros retornar refugiados al primer país seguro al que llegaron en su camino a Europa. Pero debido a las detenciones sistemáticas, Hungría ya no debería ser considerado como seguro para los demandantes de asilo. A través del mecanismo de Dublín, 513 personas fueron enviadas a Hungría —de cerca de 26.700 solicitudes de retorno presentadas por los países europeos a las autoridades húngaras—, según datos del Comité Helsinki, una organización húngara de derechos humanos especializada en asistencia jurídica a refugiados.

La situación en Hungría, donde el Gobierno del primer ministro Víktor Orbán mantiene una agresiva política migratoria, preocupa seriamente a la ONU desde hace tiempo. Y no sólo por el tono del discurso xenófobo de Orbán, que describe a los inmigrantes y refugiados como una amenaza para el país y que ha llegado a decir que son el “caballo de Troya para el terrorismo“. Naciones Unidas ha dado varios toques de atención a Hungría por casos concretos de malos tratos a los migrantes y solicitantes de asilo que cruzan la frontera, y ha denunciado lo que ha llamado “serios incidentes” de violencia y maltrato por parte de las autoridades húngaras. Ahora su preocupación se ha agudizado debido a la ley de detenciones sistemáticas. Hasta el 7 de abril, había 110 personas en estos centros de arresto húngaros; incluidos niños y menores no acompañados, alerta la ONU.

“Estas prácticas inaceptables deben terminar. Además, exhorto a las autoridades húngaras a investigar más a fondo cualquier denuncia de abuso y violencia”, ha insistido el Alto Comisionado, que ha advertido al Gobierno húngaro de que su regulación, que aprobó como “medidas de emergencia” para afrontar la crisis migratoria, supone una violación de sus obligaciones de asistencia a los refugiados, recogidas por las leyes internacionales.

No es la única vulneración. La ley húngara –similar a otra que estuvo en vigor hasta 2013 y que anuló por las presiones— va también contra la normativa comunitaria, que permite la detención de demandantes de asilo sólo en dos casos: cuando sea imprescindible para completar el proceso de registro; y, hasta 18 meses, para aquellos que tengan una orden de expulsión y que permanezcan en suelo europeo irregularmente. Nunca de forma sistemática, como ha empezado a hacer Hungría.

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